LOS DRAKKARS

     Grupo formado en 1966 por Emilio Rivas Ces (Pontevedra, 22/01/1953), en la batería; Cándido Couselo Silva "Candy" (Pontevedra, 12/01/1952), en el bajo, y Miguel Ángel López Marras (Pontevedra, 04/03/1951), en la guitarra rítmica. Poco después se incorpora el cantante, Manuel Santos Vázquez (Pontevedra, 21/08/1953).

     David Otero Arias (Tetuán, 05/09/1951) estaba en León y formaba parte del grupo Los Cosacos (guitarra solista). Al trasladarse a Pontevedra, y teniendo en su poder aquella guitarra Invicta, estaba destinado a ser el siguiente miembro del grupo.

     Realizan su presentación en público en el Hogar Provincial de Pontevedra y su segunda actuación tendrá lugar en las oficinas de los antiguos Sindicatos de Pontevedra, al lado de la Plaza de la Herrería. Después de dos o tres actuaciones más en el Hogar Provincial de Pontevedra Manolo Santos deja el grupo.

     La siguiente incorporación sería la de Luis Miguel Nodar Martínez (Pontevedra, 26/06/1949), que ya había fundado Los Phonics. Luis abandona Náutica en A Coruña, por lo que, a su llegada a Pontevedra, la plaza de cantante de Los Drakkars "le estaba esperando", convirtiéndose en su director musical. La experiencia musical que ya tenía Luis sería decisiva en la progresión del grupo. En el intervalo de tiempo entre la salida de Manolo Santos hasta la llegada de Luis cantaban David y Miguel con los coros de Candy y Emilio. Más tarde se incorporaría el último miembro, Manuel Pomar Abal (Pontevedra, 16/11/1950), al órgano, conformando la formación del grupo más estable en el tiempo.

     Entre 1966 y 1968 actúan prácticamente en toda Galicia, los veranos de 1966 y 1967 en el Gran Hotel de La Toja, en A Coruña en la Granja (Rajó), en el Hotel Universo (Pontevedra), en la Sala Yenka (Caldas de Reis), en la Sala Hermida (Caleiro) y un larguísimo etcétera. El 14 de julio de 1968 ganan el II Festival Gallego de la Canción Moderna, celebrado en la Sala Barbarella de Pontevedra, con la canción Non chores mais, escrita por Luis y que pocos años después grabarían ya como Queimada para su LP "Claqueta: 1, 2,3 y... Queimada". Roberto Ozores será su mánager durante unos meses tras esta victoria en el Festival.

     Seguro que a aquellos padres, militares o funcionarios de profesión en el antiguo régimen, no debió hacerles mucha gracia lo que sus vástagos estaban tramando. Que concentrasen todos sus esfuerzos en una actividad que no ofrecía ni la más mínima seguridad, sino más bien todo lo contrario, un porvenir de lo más incierto, tuvo que causar verdaderos dolores de cabeza en aquellas familias.

     Hay una fecha clave en la historia. El 20 de octubre de 1968, siendo menores de edad, literalmente se escapan de casa. Dispuestos a marcharse a León pasan la noche en la furgoneta de Alfredo Aser (su chófer y, ocasionalmente, su vigilante para evitar desmanes). Roberto Ozores se niega a ser partícipe y retiene en su casa los instrumentos de la banda tratando de impedir la partida. A las 8 de la mañana cede ante las presiones de los muchachos y les entrega los instrumentos, siendo este suceso la causa de la ruptura de las relaciones con su mánager. Se marchan a León a cumplir un contrato de quince días en el Club XII, en la calle Ordoño II, en el centro de la ciudad. La sala tenía un escenario circular en medio de la pista totalmente accesible al público. Regresan a Galicia y en enero de 1969 vuelven al Club XII para un segundo contrato, siendo entrevistados en la emisora de radio local.

     Finalizado este contrato en León, con lo que apenas ganaron lo justo para pagar el alojamiento, se trasladan a Oviedo, donde actuarían en el Club Canary, en la capital asturiana. Su nuevo manager será Fernando Martín, propietario del restaurante "Al Pelayo", en la calle Pelayo. En Oviedo obtienen un gran éxito durante todo un mes de actuaciones. Y también la primera proposición seria de un productor, que se comprometía a cuidar de ellos e intentar llevarlos hacia la fama y la fortuna, hacia ese Olimpo soñado por todos los artistas. Eso y todo lo que siguió después, parecía estar escrito. En la Nochevieja de 1969 actúan en los bajos del teatro Campoamor, en Oviedo, compartiendo escenario con Víctor Manuel, que tenía a Paxarinos triunfando en las listas de éxitos. Una noche que recuerdan especialmente.

     Estuvieron en Oviedo más de un año actuando y ensayando. Y si bien el Olimpo no se presentó, lo cierto es que lograron un repertorio, un sonido y, sobre todo, un estilo realmente potente, algo vital para los episodios que siguieron después. Pero Oviedo está lejos de Madrid y todo pasa desapercibido para el resto del país, por lo que se trasladan a la capital para seguir su camino.

     En ese momento se produce la escisión del grupo al salir Candy y Manolo, quedando definitivamente Miguel, Emilio, David y Luis. Aquella separación fue el capítulo menos dichoso de la etapa asturiana. Pero la carrera del grupo en aquel momento dependía de poder mantenerse en Oviedo y seguir preparando el asalto a la capital de España.

     Y por fin, a principios de 1970... Madrid. Llegan a la capital y empiezan en la periferia actuando en una sala de fiestas de Alcobendas durante un fin de semana. Allí son localizados por los ojeadores del centro y a los pocos días llega la noticia: ¡Esta noche debutáis en J.J.! Aquello que prepararon en Oviedo durante los casi dos años de clausura lo pusieron a funcionar en su primera oportunidad.

     Cuentan quienes los vieron que su imagen en el escenario resultaba sorprendente. Talla mediana tirando a baja, bafles Marshall que los superaban en altura, aspecto aniñado sin ningún tipo de aditamento ni colorante... todo ello despertaba simpatías y puso a un gran sector del público a su favor. El público de la famosa sala J.J. no tuvo más remedio que rendirse ante el repertorio sencillo y directo y las voces conjuntadas que habían conseguido.

     Pepe Corredor, gerente del J.J. y ocasional productor del grupo, les convenció para cambiar el nombre. Por unos meses "Los Drakkars" pasaron a ser "Los Short", poco antes de adoptar el nombre de "La Camiseta".

     La gente se entusiasmó con ellos. Las ofertas y proposiciones les llovían. Productores discográficos, managers, gente a la que conocían tanto ¡de verlos por la tele! estaban allí y les aplaudían... era increíble. Tony Ronald, Mariní Callejo, Ramón Arcusa, Juan Pardo. Los productores de moda en aquel momento se interesaban por ellos.

LA CAMISETA

     Tony Ronald tenía entonces un enorme éxito con Los Diablos, Mariní Callejo era número uno con Fórmula V y Juan Pardo acababa de lanzar a Andrés do Barro. Parecía un sueño, pero tuvieron la opción de elegir. Cualquiera de ellos era garantía de sobra, pero fue Juan Pardo quien los convenció. Había poco que negociar. Querían grabar y triunfar, el mercado esperaba sus discos y no había otros intereses ¡Para qué esperar!

     Una reunión y todo queda pactado. Los términos económicos simplemente ni se mencionaron. A nadie le preocupaba eso. A los tres días estaban grabando en un tremendo estudio llamado Audiofilm, en la calle Alonso Cano con los técnicos de sonido Raúl Marcos y Juan Vinader. Corría 1970 y allí estaban cuatro críos que no levantaban un palmo y que poco antes aún jugaban por las calles de Pontevedra. Las puertas del mundo, de la fantasía, del éxito y de la fama empezaban a abrirse.

Luis, Miguel, Emilio y David
(Foto por cortesía de Miquel Moreno, del blog "Viejopickup")

     El 12 de marzo de 1970 entran al estudio para grabar su primer single. Movieplay se disponía a publicar el disco, pero encontraba poco comercial el nombre de "Los Short", razón por la cual se transformaron en "La Camiseta", atuendo que usaban muy a menudo entonces y que llamó la atención de la gente de la discográfica. En junio aparecía el disco en las tiendas.

     Más tarde, y cuando por cambio de compañía discográfica (esta vez iba a ser Ariola), el grupo tuvo que cambiar nuevamente el nombre, no fue tan fácil. Buscaban algo sonoro y original que gustase a todos pero nunca llegaban a un acuerdo. Y estando en estas divagaciones, sobre si éste o aquel nombre era el más adecuado, una noche estaban tomando una copa en el J.J. en la Plaza del Callao. Encontraron en el recinto a Juan Pardo, que estaba sentado en una mesa con varios amigos. Uno de ellos era el conocido periodista de origen gallego, Antonio D. Olano. Fue él, después de escuchar sus elucubraciones sobre los nuevos posibles nombres, quien les dijo: "¡Oye! ¿Por qué no os ponéis un nombre bien gallego? como ¡Queimada!".

     Aquello los dejó sorprendidos. Todos los grupos anteponían el artículo al nombre del grupo... Los Bravos, Los Iberos, Los Canarios, pero... Queimada... sin el artículo... chocaba un poco, pero el nombre era fantástico, así que lo adoptaron y "Los Drakkars", tras pasar por "Los Short" y "La Camiseta" llegaron a ser...

QUEIMADA

     En marzo de 1971 graban su nuevo single, Adonis, que se publicaría a tiempo para poder competir en las listas de éxitos cuando estaba en pleno apogeo la canción del verano. Durante la primavera alternan las actuaciones con el estudio de grabación registrando prácticamente la totalidad de las canciones que aparecerían en su único LP.

     En este momento Emilio Rivas deja el grupo. Se encontraban comiendo en la terraza de un restaurante en las afueras de Madrid con Juan Pardo y otros amigos cuando Emilio, entre lágrimas, les comunica que le ha vencido la morriña y se vuelve a Galicia. Es sustituido por José María Moll, que había pertenecido a Cocktail (el grupo que acompañaba a Juan y Junior). Permanecerá en el grupo durante un cortísimo período de tiempo para las galas, pero sin llegar al estudio de grabación. Enseguida abandona para ir a formar parte de Barrabás, un nuevo proyecto de Fernando Arbex. Su puesto será ocupado por José Luis de la Fuente Nogueira "Chupi" (A Coruña, 1950-2003) que, a pesar de no haber participado en la grabación, aparece en la portada del single Adonis. Con "Chupi" continuarán las galas durante el verano de 1971. Y aún habría un último cambio de batería. A finales del verano de 1971 "Chupi" deja el grupo (posteriormente pertenecerá a Los Módulos), siendo sustituido por José Ramón Pazos Pérez "Pachy", el benjamín, que antes de finalizar el año participará en la grabación de las cuatro canciones beatles que cerraban las dos caras del LP.

     Luego empezaron las actuaciones en televisión. Sus familias no daban crédito a lo que veían. Al final los críos estaban encontrando su camino, ya salían en la televisión. Hay que tener en cuenta que en aquella época había solo un canal, que era contemplado por todo el país y tenía después una enorme trascendencia. Hasta entonces ningún grupo gallego lo había conseguido, excepción hecha de Los Tamara y Los Españoles, orquestas profesionales muy implantadas, pero con una música muy lejana a la de Queimada, cuatro críos de Pontevedra que además cantaban en inglés, como The Beatles, que era lo que querían.

     Después de aquello, cuando volvieron a Galicia a actuar en una sala de Pontevedra, paseaban por la calle y la gente se volvía a mirarles ¡Lo habían conseguido!

     Llevaban el pelo largo hasta los hombros, pantalones ajustados y botas de tacones muy altos, su indumentaria habitual en Madrid, pero en Pontevedra llamaban mucho la atención.

     Cuando llegaron al "Carabela", céntrica cafetería de Pontevedra que servía de punto de reunión, las chicas de siempre los saludaban y querían hablar con ellos. No habían cambiado, pero ellas ya los veían de otra forma. Aquellas mozas, con quienes siempre habían soñado que fuesen sus novias y que jamás se les habían acercado a menos de cinco metros, estaban ahí, sonriendo. Todo era como en el cine. Actuaban en la sala "Daniel", la más en boga, con las chilabas moras que habían comprado en Ceuta y botas de caña larga y tacones altos. La gente aplaudía a rabiar todas las canciones, incluso los grupos antaño rivales estaban en primera fila como si quisiesen rendir pleitesía. Los periodistas solicitaban hacer entrevistas y en la radio seguía sonando Adonis.

     Sus padres parecían algo más resignados con el tema de las melenas. Ahora parecían muy orgullosos de lo conseguido, pero para ellos no era más que el comienzo. Su meta era conseguir un número uno en las listas y Adonis iba lanzado.

     Conocieron a la mayoría de los famosos de aquel tiempo, y con algunos de ellos todavía hoy conservan alguna amistad. Camilo Sesto, Pablo Abraira, José Luis Perales, Ana Belén y Víctor Manuel (antes de ser pareja) fueron, entre otros, buenos amigos suyos. Y coincidieron algunas veces con ellos también en los escenarios. Luis recuerda una actuación de 1971 en la sala "Holiday (Bilbao), un día que también actuaba Mari Trini. El guitarrista de ésta no se presentó, así que Luis ocupó su lugar.

     Es un placer escucharles cuando recuerdan los tiempos en el estudio haciendo coros para los discos de la época. Por citar algunas: con el "Trío La la la" pusieron las voces para el Borriquito de Peret. Con Juan Pardo acompañaron el Mami Panchita de Mochi o el Capitán de madera de La Pandilla. Varias canciones de Camilo Sesto (Buenas noches, Lanza tu voz, Ay ay Roseta) tienen en los coros a Queimada, Trío La la la, Juan Pardo y Chelo Blanes, la hermana de Camilo. Con Andrés do Barro cantaron Con máis amor, San Antón o Vou a Bueu. Y no recuerdan las canciones concretas, pero también hicieron voces para Cristina y Andee Silver.

     Continuaron las giras visitando muchas ciudades españolas, y haciendo muchos amigos. Seguían componiendo y grabando. En mayo de 1972 se publica el LP con el título "Claqueta: 1, 2, 3, y… Queimada". Contenía varias canciones de Luis, otra de Luis y Miguel y otra de Luis con Juan Pardo. Y también algunas de los Beatles. La presentación por todo lo alto, se realizó en el Hotel Scala Meliá, que se inauguró precisamente con su lanzamiento, simultáneo al de Camilo Sesto.

     Al mismo tiempo que el LP aparece un single con "El tropezón", versión en español de "E tropezou". Paradójicamente, en este momento la continuidad del grupo ya estaba en serio peligro con Miguel, David y Luis cumpliendo el servicio militar.

     Vivir en Madrid y mantener toda esa parafernalia artística funcionando es sólo asequible para aquellos que se consagran. Queimada se fue manteniendo durante algunos meses, pero el gran apoyo que necesitaban nunca llegó. Y así poco a poco, aquella enorme ilusión de los comienzos se fue apagando. Estaban en una pelea diaria por la supervivencia y eso los mantenía vivos y unidos. Pero no era suficiente. Paulatinamente fueron perdiendo fuelle. Finalmente hubo que plegar velas y regresar a casa.

     Miguel y Luis habían entrado en el campamento de Figueirido, Pontevedra, en el mes de enero de 1972. Después Miguel se fue al Cuartel de Artillería en Campolongo y Luis a la Caja de Reclutas de Pontevedra.

     La mili resultó demoledora para el futuro de Queimada. David se quedó en Madrid, Pachi estaba a la espera, Miguel y Luis apenas se veían algunos minutos en el campamento. La comunicación y los proyectos se enfriaron de manera irremediable.

     Y lo peor que hicieron fue precisamente dejar que todo se enfriase.

     Cuando David y Luis dejaron de pensar y elucubrar juntos, la auténtica semilla de Queimada dejó de germinar. La cuestión musical la compartían más Luis y Miguel, pero las ideas generales y las estrategias del grupo eran más cosa de David. Pachy lo tuvo más fácil por ser el menor y el último en llegar. Escuchaba los planes y solo opinaba cuando algo no le parecía bien.

     Hacia el verano de 1973, cumplidos los deberes con la patria, vuelven a la carretera. Será un período de transición en el que Andrés Puga sustituye a David mientras continúan Luis al bajo, Miguel en la guitarra solista y Pachy en la batería. Muy pronto se va Pachy volviendo Emilio Rivas para ocuparse de la batería. Inmediatamente se va Andrés y le sustituye Paco Mariño durante las actuaciones en La Toja del verano de 1973. Hacia septiembre se va Paco y entra en su lugar Alberto Tizón Martín (Orense, 29/12/1949). Parece que nadie recuerda las circunstancias de esta última incorporación, aunque sí aquel final del verano de 1973 cuando Alberto se presentó en aquella vieja casa en Lourizán que el grupo utilizaba para sus ensayos. Alberto era un virtuoso del órgano, instrumento que tuvo que dejar por la poca utilidad que tenía para la música que Queimada pretendía desarrollar, pasando a ocuparse del bajo. Miguel, Luis, Alberto y Emilio continuarán hasta el final.

     La fecha del 20 de diciembre de 1973 está grabada a fuego para casi todos los españoles por el suceso ocurrido en la calle Claudio Coello de Madrid. Aquel día cuatro jóvenes de Pontevedra no tenían programados ensayos ni actuaciones, por lo que cuando Alberto les propone actuar en el festival navideño del instituto del municipio coruñés de Ribeira, no plantearon objeción alguna. Estos cuatro muchachos ni se plantearon que poco después de las nueve de la mañana de ese día el Presidente del Gobierno, Carrero Blanco, había fallecido en un atentado terrorista. Bastante después de la medianoche habían conseguido cargar el equipo en la DKW para volver a casa, pero el intenso frío y la avanzada edad del vehículo no permitieron que éste encendiese. Uno se quedó al volante mientras los otros tres empujaban tratando de arrancarlo, cosa que consiguieron al mismo tiempo que los tres se iban al suelo. Al levantar la vista acertaron a ver dos pares de botas negras a las que seguían en vertical sendos uniformes de la benemérita que ese día no estaba para muchas fiestas. La imagen de tres tipos en el suelo, con melenas, poblada barba (Tizón) y con bastante más alcohol consumido del que sería recomendable, no debieron resultar muy del agrado de las fuerzas del orden. Una vez que los cuatro desdichados consiguieron demostrar que eran músicos y que habían actuado esa tarde en la localidad, los agentes les dijeron "Váyanse a casa, hoy no es día de fiestas". Abandonaron el lugar a toda velocidad.

     En 1974 graban dos nuevos discos en los estudios Kirios, aunque no verán la luz hasta el año siguiente. En un muy corto espacio de tiempo se publicarán los singles La banda de algodón/Quiero ser primero y I feel strange/La chica de piel marrón. Estrategias de marketing difíciles de entender (al menos ahora, transcurridos tantos años), hicieron que los discos  aparecieran con la única imagen de Luis. Ignoro la razón del cambio, cuando el grupo era el mismo que había publicado los discos anteriores, con el único cambio de David Otero por Alberto Tizón que, además, era coautor de La banda de algodón.

     Con estos dos discos finaliza el trabajo con Juan Pardo, para el que no tienen más que palabras de agradecimiento. Luis tiene en Juan lo más parecido a la figura de un hermano mayor. Emilio incluso cita a Emmy de la Cal (la esposa de Juan) como "una madre para mí". Recuerdan el trato paternal de Juan llevándolos a cenar a su casa con su círculo de amigos más próximo. Miguel Marras recuerda cuando diez años después, siendo miembro de grupo Solara, actuaban en la Sala de Fiestas Chanteclair, en Pontecesures (Pontevedra). Miguel ignoraba que ese día compartían cartel con Juan Pardo. Se lo encontró en un pasillo, se saludaron efusivamente y Juan se subió al escenario para cantar una canción con Solara. Recuerda que el batería del grupo de Juan era Juan Robles "Cánovas", que había pertenecido a CRAG o Los Módulos, entre otros, y también se les unió en esa canción.

     Seguían cosechando éxitos en sus actuaciones. En Aranjuez las chicas los asaltaron al regresar a los camerinos. Al final de aquella actuación fueron protegidos hasta que pasó lo peor. Emilio se llevó la peor parte porque, cuando por fin le ayudaron a llegar junto a los otros, tenía la espalda marcada por los arañazos de las excitadas fans. Aquello los asustó bastante. El fervor popular era muy agradable, pero las histerias les hicieron reflexionar mucho.

     Otro episodio que recuerdan. En 1975 se van  Suiza para una tanda de actuaciones. Luis y Emilio viajan en una DKW y tardan dos días en completar el viaje. Miguel y Alberto viajan en el Renault de éste y se quedan sin gasolina a 50 quilómetros del lugar de la primera actuación, y sin estación de servicio a la vista en la que repostar. Llamaron por teléfono al hotel que envió a una empleada con un chófer a rescatarlos.

     En mayo regresan de Suiza y tras unos días en Madrid llegan a Baracaldo. La noche anterior a su debut en la ciudad estaban alojados en el hotel cuando se produjo un cambio de pareceres entre Luis y Miguel que dio como resultado que ambos comprendieran que la aventura tocaba a su fin. Esa misma noche decidieron amistosamente poner fin a aquella historia. Una historia con muchas luces y muchas sombras pero de la que todos guardan un excelente recuerdo. Luis se va a Madrid y los demás regresan a Galicia.

     La historia depararía dos nuevos momentos "Queimada". En 1984 Miguel Marras se une a Luis Nodar en el estudio de grabación que Luis tiene en Paxariñas (Sanxenxo) y, junto a otros músicos, registran un puñado de canciones. Sergeant Pepper's lonely hearts club band / With a little help from my friends (Beatles) / Silence is golden (Tremeloes) / We can fly (Cowsills), Connie-O (Four Seasons). Parece ser que a ninguno de los presentes se le ocurrió la idea de guardar esas cintas, por lo que, salvo lo milagrosamente conservado por quien esto escribe, son grabaciones perdidas para siempre.

     La última reunión es de los años 2011 y 2012. Los cinco magníficos se juntaban de nuevo. Como en los viejos tiempos Miguel, Candy, Emilio, David y Luis vuelven a la carga. Cuando ya empiezan a soltar el óxido acumulado por alguno de ellos durante años, se produce la separación definitiva. Con Luis en Tenerife, David en Valladolid, Paco en Vilagarcía y Alberto en Arzúa, permaneciendo en Pontevedra Candy, Miguel y Emilio, es poco probable que haya nuevos experimentos.

     Los Drakkars, Los Short, La Camiseta, Queimada... todo fue un maravilloso sueño de juventud al que unos muchachos pusieron todo su afán y de cuya obra se sienten muy orgullosos. Los amigos de entonces recuerdan sus logros y reviven junto a ellos las diferentes etapas por las que pasaron. Ahora quedan los recuerdos de lo conseguido, que no fue precisamente poco. Eso les permite viajar al pasado y soñar con todo aquello de vez en cuando.

                                                                                                                                                            Alberto Piñeiro (Navidad de 2016).

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